En el interior del templo todo estaba oscuro, reinaba un silencio reflexivo, de oración, sólo rasgado por los acordes de la marcha "Tu Sentencia". Así comenzó nuestra Semana Santa, con la visión del sufrimiento de la Madre de Jesús, la Virgen de los Dolores, al pie de la Cruz, ante el Cristo de la Buena Muerte, con la sola compañía del discípulo predilecto, San Juan. Fue entonces cuando la iglesia de Santa María de Alcalá del Valle abrió sus puertas a la comitiva para poner rumbo a la casa hermandad de la Vera Cruz, en un íntimo traslado al que acompañó la Expiración de Morón, por segundo año consecutivo.
Página en Internet de la Banda de Cornetas y Tambores del Stmo. Cristo de la Expiración





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