Compromiso, responsabilidad y esfuerzo. Son las tres palabras que resumen, de alguna manera, el ánimo con el que los componentes de la Banda de Cornetas y Tambores del Stmo. Cristo de la Expiración acudimos el Viernes Santo a Montilla (Córdoba) para acompañar en su estación de penitencia al misterio del Sagrado Descendimiento de Jesucristo, sobre todo tras la impresionante acogida que tuvimos unas semanas antes en el concierto que ofrecimos en la iglesia de la Encarnación, donde nos sentimos como en casa.
Unos minutos antes de las ocho de la tarde, expectantes, formamos junto al templo jesuita, que alberga los restos del denominado "Apóstol de Andalucía", San Juan de Ávila, para contemplar el paso barroco del Descendimiento de Montilla, sobre todo tras la impresión que nos llevamos al conocer de cerca las imágenes titulares de la cofradía, Jesús Descendido y la Virgen de la Encarnación, en el concierto que ofrecimos en Cuaresma. Si imponentes las observamos aquel día, monumentales y solemnes las admiramos representando el misterio del Sagrado Descendimiento durante el Viernes Santo montillano a la caída de la tarde, con las últimas luces del sol que dejaban pasar las nubes altas.
Tras ver con asombro la salida del paso y tocar la Marcha Real, cumplimos con nuestra primera chicotá en la ciudad de la Campiña Sur cordobesa a los sones de "Bendición", "Réquiem" y, enlazando con un compás, "En el reino de tu Esperanza", una marcha que parecía que los costaleros llevaban trabajándola bajo las trabajaderas toda su vida. Avanza el paso por la calle Corredera, donde también tocamos "Sangre" y "Silencio Blanco", mientras que durante la primera revirá, a la calle Ballén, interpretamos "Virgen de los Dolores" y "Soleá", para seguir con "Cristo del Amor" por la calle "Enfermería".
Pronto comprobamos las similitudes que existen entre Montilla y Morón, en la Campiña Sur cordobesa como Morón está en la Sierra Sur sevillana, con un castillo medieval que domina la ciudad como Morón tiene el suyo, con una historia vinculada al Señorío de Aguilar como Morón al Ducado de Osuna, con una tierra vinculada a la viña y el vino como Morón lo está al olivo y el aceite. Así, los últimos rayos de luz de la tarde, con la melancolía propia del Viernes Santo, dan paso a la noche y como en Morón la Expiración toca "Rezos de Esperanza" tras el misterio del Sagrado Descendimiento de Montilla. Aún discurre la cofradía por la calle Enfermería, que el paso completa con "Virgen de la Paloma" y "Sangre y Agua".
Se ha levantado una leve brisa que mece el sudario con el que los Santos Varones tratan de sostener el cuerpo inerte de Cristo, en una escena presidida por la Santa Cruz, que nos evoca a "La Expiración", la marcha que tocamos, precisamente, en la confluencia con la calle Blanco. Se muestra con señorío el trabajo de los costaleros con los acordes de marchas como "Cristo de la Buena Muerte" en Aleluya y "Siete Palabras" en José María Carretero.
Poco a poco la conjunción entre la cuadrilla de costaleros y la banda va ganando en intensidad y esto tiene un fiel reflejo también en el repertorio interpretado. Trabaja el paso con maestría la revirá a Escuelas siguiendo el compás de "Tres Caídas de Esperanza" y sienta cátedra en esta calle con "Amor, Corneta y Costal" y "Amor bajo tus pies". Incomparable la homilía cofrade dedicada al público montillano por los hermanos costaleros del Descendimiento mientras avanza el paso por la calle que toma su nombre del predicador de Andalucía, Beato Juan de Ávila, y la banda agradece tan ingente trabajo tocando otra de sus composiciones propias, "Al Cristo de la Compañía", a la que sucede la interpretación de "Medea", ya por Hermanos Garnelo.
En la soledad del momento, por las vías de la antigua villa romana de Munda, no encuentra San Juan palabras de consuelo para evitar las lágrimas de la Virgen de la Encarnación mientras contempla el Descendimiento de Jesucristo y la banda toca "Soledad de San Pablo" en la revirá de la calle Córdoba y, después, "Consolación y Lágrimas" en la confluencia con la calle Ciprés, en la que también suenan "Tu Sentencia" y "Ego Sum", que provocan el recogimiento y la oración entre el público, que espera a la cofradía en la calle Altillos por la que interpretamos "La paz para tu alma". Nos encontramos en la última hora del Viernes Santo, pero "Madre" suena con la misma entrega e ilusión que el primer día de la Semana Santa, mientras el misterio pasa por San José.
Entre La Andaluza y San Fernando vive la cofradía sus últimas chicotás, que transcurren con "Sangre y Agua" e "Y tú, Estrella", con las que el paso alcanza un gran esplendor, aumentado hasta el infinito con la revirá a La Corredera, ya de regreso a su templo, con "Rezos de Esperanza". Cornetas de Morón para el Descendimiento de Montilla. Al cielo suben las trabajaderas del misterio, por última vez, a los sones de "Penas de Triana" y "Bendición", las últimas marchas que tocamos como plegaria tras el Misterio, joven en su configuración pero eterno por la sabia representación barroca de uno de los momentos más relevantes de la Pasión de Cristo, cuyo paso impresiona cada Viernes Santo por Montilla y al que nosotros tuvimos el privilegio de acompañar por primera vez en la Semana Santa de 2009.
Daros nuestra mas sincera enhorabuena...
Hola soy penitente de esta hermandad ...
Soy costalero de la cuadrilla de la...
Enhorabuena - Enhorabuena por el disc...
Alegría - Hola, Juanito. Nos alegre m...