De la Campana a Meneses; de la Judería al Albaicín; del Altozano a la Corredera; de la plaza de la Iglesia a la calle de Jesús; lugares que ya forman parte del emocionante recorrido realizado por la Banda de Cornetas y Tambores del Stmo. Cristo de la Expiración de Morón a lo largo de la Semana Mayor de 2009. Ocho días en los que pusimos una pica en Flandes, hicimos nuestra estación de penitencia a San Miguel, celebramos el centenario de una Semana Santa, descubrimos nuevas hermandades y, sobre todo, crecimos como grupo humano y sentimos el cariño de tantos y tantos amigos por las ciudades y pueblos de nuestra Andalucía.
Diecisiete años después volvimos a sentirnos como niños con la llegada del Jueves Santo. Este 2009 llegamos a la iglesia de San Ignacio de Loyola de Morón sintiéndonos ángeles privilegiados, por lo vivido sólo unas horas antes. ¡Qué inmensas las chicotás de nuestra cuadrilla de hermanos costaleros del Cristo de la Expiración subiendo San Miguel, pasando por la plaza del Ayuntamiento, revirando de San Sebastián a Carrera, llegando a la plazoleta Meneses o entrando en el templo! ¡Qué momento inenarrable cuando todos nos convertimos en costaleros y músicos al finalizar nuestra estación de penitencia, ya en el interior del templo! ¡Gracias, compañeros, por ese aplauso final, mutuo también, por todo lo que ese gesto significó!
¡Cuántos abrazos se han sucedido a lo largo de estos días! El Miércoles Santo llegó nuestro momento. Dimos toda la música, la ilusión, el sentimiento y la fe acumulada en todos estos años para acompañar al misterio de las Siete Palabras por las calles de Sevilla. ¡Qué romántico paso por Campana! ¡Qué visión tan maravillosa del Crucificado de Felipe Martínez revirando por la calle Alemanes! En nuestra memoria queda ya el paso por Campana, esos breves minutos que resumen tanto esfuerzo, en nuestra retina permanece la imagen del misterio saliendo de San Vicente.
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Han sido ocho días inolvidables, con prolegómeno en Alcalá del Valle acompañando al traslado del Stmo. Cristo de la Buena Muerte. En las calles de este entrañable municipio de la Sierra de Cádiz volvimos a dejar lo mejor de nosotros mismos para anunciar la llegada de la Semana Santa, junto a nuestros hermanos de la hermandad de la Vera Cruz.
Hemos conocido nuevas hermandades y cofradías, en las que nos hemos integrado a la perfección desde el principio. Elegante el discurrir de la Borriquita de Bollullos Par del Condado en la tarde noche del Domingo de Ramos, impresionante el buen trabajo realizado por su cuadrilla de costaleros, en especial con nuestras marchas propias. Portentoso el paso del misterio del Descendimiento de Montilla en el ocaso del Viernes Santo, cuando ni siquiera la mejor interpretación de una marcha puede consolar la pena de María Stma. de la Encarnación mientras espera recibir en brazos a su Hijo muerto en la Cruz.
Cada año, el Lunes Santo nos descubrimos interpretando las mejoras marchas clásicas tras el Señor de la Sentencia de Córdoba. Lleno de historia está el recorrido que completa para hacer estación de penitencia hasta la Mezquita que realiza escoltado por las composiciones musicales que el paso del tiempo y de las modas nos han legado las partituras de Escamez, entre otros. De memoria nos conocemos los rincones cofradieros cordobeses, como ocurre también con la hermandad de los Salesianos de Utrera, una localidad de la campiña sevillana donde nos sentimos como en casa, gracias a la amistad y al sentimiento de hermandad labrado entre músicos y costaleros durante todo el año.
El epílogo a estos días tan grandes lo pusimos en Granada, llevando por el barrio del Albaicín al Cristo del Perdón, en salida extraordinaria tras participar en el Santo Entierro Magno granadino. Impresiona el ascenso del misterio por las empinadas y estrechas calles de casas encaladas, una dificultad orográfica que no impide el andar fino de tan impresionante cuadrilla de costaleros. Fue un atardecer de música cofradiera que nos condujo a todos hasta la plaza de San Miguel Bajo, donde finalizó nuestra Semana Santa.
Desde el punto de vista musical, hemos vuelto a comprobar la versatilidad de la banda y su repertorio, capaz de adaptarse al clasicismo de cofradías como las Siete Palabras de Sevilla o la Sentencia de Córdoba, interpretarse a sí misma en Morón y Utrera y repasar las mejoras marchas en la Borriquita de Bollullos, el Descenimiento de Montilla o el Perdón de Granada. Sobre todo, hemos comprobado con satisfacción la buena acogida de nuestras marchas propias, tanto las novedades como "Escapulario Carmesí", "La Paz para tu Alma", "Al Cristo de la Compañía" y "Tu Sentencia" como las ya añejas "En el Reino de tu Esperanza", "Rezos de Esperanza", "Mi Jesús" o "Amor bajo tus pies", entre otras, cuya interpretación tenemos todos tan interiorizada.
Por supuesto, hay muchos aspectos que mejorar para seguir creciendo como banda y como músicos, que al fin y al cabo son nuestros principales objetivos. Este trabajo ya lo dejamos pendiente para los próximos ensayos. Eso sí, han sido unos días en los que hemos vuelto a crecer como cristianos y cofrades, como personas y grupo humano y en el que hemos vuelto a recibir el cariño de nuestros compañeros de Martos o Arahal, entre otros muchos, al tiempo que hemos labrado nuevos amigos. Muchas gracias por estas jornadas inolvidables.
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CRÓNICAS DE LA SEMANA SANTA DE 2009
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Soy costalero de la cuadrilla de la...
Enhorabuena - Enhorabuena por el disc...
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Buen Concierto - ¡Buenas! Soy miembro...
EL TIEMPO SE PARO EN LORCA - La banda...